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08/06/2018

AETRAM PONE EN MARCHA UN PLAN ESTRATÉGICO PARA CONSEGUIR LA DESREGULACIÓN (LIBERALIZACIÓN) DEL TRANSPORTE DISCRECIONAL

AETRAM PONE EN MARCHA UN PLAN ESTRATÉGICO PARA CONSEGUIR LA DESREGULACIÓN (LIBERALIZACIÓN) DEL TRANSPORTE DISCRECIONAL

AETRAM, Asociación de Empresarios de Transporte Discrecional en Autocares de Madrid, ha puesto en marcha un plan estratégico tendente a conseguir la DESREGULACION (liberalización) DEL TRANSPORTE DISCRECIONAL DE VIAJEROS por carretera incluyendo el transporte regular de uso especial y turístico de viajeros.

El análisis que, en el seno de AETRAM, se viene realizando desde hace unos años, respecto de la evolución de este modo de transporte desde los años cincuenta del siglo pasado, hasta la fecha, no deja lugar a duda de que el modelo normativo por el que está regulado no tiene razón de ser en nuestros días, y aun menos si tenemos a la vista el nuevo escenario que viene diseñándose de forma efectiva y espontánea en la sociedad, con motivo de los cambios transcendentales que la revolución tecnológica no deja de introducir, día si, día no, en los hábitos, formas, modos y costumbres de concebir la movilidad ciudadana.

Cuando los pioneros fundadores de las empresas discrecionales de viajeros tuvieron el valor de adentrase en esta actividad tan apasionante, nada estaba regulado al respecto, y por tanto, nada estaba mal regulado. Fueron ellos quienes pusieron al servicio de una ciudadanía carente de recursos, lo que ahora, por intereses ajenos, han acertado en llamar “coche compartido”.

Cuando no había casi turismos, ellos ofrecieron el autocar, que es el verdadero coche compartido, y lo pusieron a disposición de los ciudadanos, intuyendo donde había que ponerlo, y los ciudadanos lo agradecieron.

La consiguiente intervención administrativa reguló después la actividad, pero a los transportistas discrecionales de viajeros, por razones que no puede contener una nota de prensa, sino otro tipo de soporte, fueron injustamente cercados, sin que consigamos deducir si fue por aprecio o por desprecio, viéndose limitadas sus opciones a futuro, imponiéndoles unos requisitos añadidos para que ejercieran la actividad como, dentro de un orden. Para colmo se las sometió a la dependencia de otros agentes o intermediarios, y aun así, con condiciones.

Entonces, ¿por qué han podido llegar hasta aquí sin salir del cerco?. Pues porque su dedicación a la empresa hasta finales del siglo pasado, junto con el crecimiento económico y el desarrollo del país les ha permitido sobrevivir mediante la realización de servicios puntuales, trasladando a los productores a las fabricas; transportando a los niños y jóvenes a colegios y universidades. A su vez dichos servicios generaban otros, como viajes, traslados, visitas etc. Y por fin los intermediarios les solicitaban otros añadidos. Solo por trabajar, solo por invertir, solo por salir adelante.

Pero el actual sistema se acaba, la crisis de los últimos años se ha transformado en puente para llegar a otra orilla, el ciclo se termina, y  las empresas dedicadas al transporte discrecional de viajeros no están dispuestas a que otros se apropien, una vez más, de su actividad mediante la intermediación o mediante la influencia política o económica, mientras siguen soportando pedruscos en su camino en forma de obligaciones que impiden su desarrollo, limitaciones que hoy día nadie se atrevería a sugerir por vergonzosas, por contener premisas nítidas que limitan su libre competencia, pero que siguen vigentes

Y lo que es peor: Cuanto más se tarde en asimilar y deducir el nuevo panorama, claro pero incierto, cuanto más se quieran mantener vigentes ordenamientos obsoletos, por desconocimiento político, el retraso en la aplicación de formas sostenibles de movilidad perjudicará sensiblemente el bienestar ciudadano, retrasando, con el coste correspondiente, aquel objetivo que con tanto énfasis se predica.

No. Lo que durante el camino han soportado las empresas discrecionales, y ha conseguido mantenerlas entretenidas, no puede continuar. No es justo, ante el panorama que se avecina.

Solamente analizando y comprendiendo que las empresas que realizan el transporte discrecional de viajeros han sido las pioneras en implantar sistemas de movilidad colectiva. Solamente analizando la verdad de nuestros razonamientos podrá la sociedad beneficiarse del nuevo sistema de movilidad.

Hay otras razones y motivos por los que los ciudadanos, nos atrevemos a decir, sin excepción, tardarían un segundo en asumir y compartir nuestro proyecto y nuestras ofertas. También habrá que considerar sus argumentos.

¿Se concibe una empresa de servicios que no pueda ofertarlos por propia iniciativa?. Que no pueda diseñar los servicios que podría prestar en las mejores condiciones, en beneficio del usuario? Que solo pueda tener actividad si es invitada por quienes han previsto el servicio y valorado el precio del transporte previamente, al margen del propio transportista, y la empresa “agraciada” no tenga otra opción que asumir el precio ofrecido sin más, o quedarse parada, precio que, para más inri, no ha tenido en cuenta el conjunto de los costes?. Que solo pueda serlo por grupos concretos a tal efecto por autocar completo?  Que la inversión económica y la asunción del riesgo que se tiene que soportar solo recaiga en la última participante de la cadena comercial que es la empresa transportista?. Y mucho más.

No se debe confundir anuncio con oferta, ni sector liberalizado con precio no regulado.

Los cambios pueden llegar de diversas formas y a distintas velocidades, o de repente, ante la inacción de unos o de otros. Si, viéndolo venir, como la caída del muro de Berlín. Pero el día anterior nadie supuso que sería al día siguiente.

Por los ciudadanos. Por la movilidad sostenible. Por reformar la obsoleta normativa vigente. Por acabar con la competencia desleal. Por conseguir una productividad sostenible. Por la libertad de empresa. Por la libertad de contratación. Por la competitividad. Por los trabajadores. Por el beneficio empresarial.

Por eso y muchas cosas más, AETRAM, como primera asociación discrecional de España, por antigüedad y por número de empresas y autocares, se pone a la vanguardia e inicia las acciones que sean procedentes para seguir estando al servicio de los ciudadanos, para imaginar los servicios que precisan los ciudadanos; para participar en el ahorro de la factura energética; para que nuestras empresas puedan, por fin, salir del cerco y vislumbrar la excelencia empresarial.

Otros modos de transporte de viajeros por carretera sufren también los embates de los cambios que a todos nos remueven. No nos confundamos: Es la coincidencia de los tiempos que vivimos.

Pero si analizamos el camino recorrido, el porvenir es común, a pesar de muchos pesares.

Nadie está excluido de compartir este camino, porque mañana es tarde.

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